miércoles, 7 de octubre de 2009

La muerte no es el final.

Otro militar español muere en Afganistán. El Cabo Cristo Ancor Cabello Santana, del Regimiento de Infantería Soria Nº 9, ha muerto esta mañana a consecuencia de las heridas sufridas al tocar su vehículo, que formaba parte de una patrulla del contingente español, un artefacto explosivo cerca de Herat. Otros cinco militares españoles han resultado heridos. El Cabo Cabello Santana, natural de Las Palmas de Gran Canaria, ya había estado destinado previamente en el Líbano. Rogamos oraciones por su eterno descanso.

El Gobierno (de ocupación) de España sigue mintiendo, negándose a reconocer que se trate de una misión de guerra, mientras emplea lo que queda de nuestras Fuerzas Armadas (se da la circunstancia de que el Soria 9 es el regimiento de infantería más antiguo del mundo) al servicio de la geoestrategia anglosionista, como FARO ha denunciado una y otra vez. En cambio se niega protección a nuestros buques en el Océano Índico, se abandona a los saharauis a su suerte ante el sultanato de Marruecos, y se permiten abusos constantes por parte de los ocupantes de Gibraltar.


Tú nos dijiste que la muerte
no es el final del camino,
que aunque morimos no somos,
carne de un ciego destino.
--
Tú nos hiciste, tuyos somos,
nuestro destino es vivir,
siendo felices contigo,
sin padecer ni morir.

Cuando la pena nos alcanza
por el hermano perdido,
cuando el adiós dolorido
busca en la fe su esperanza.
--
En tu palabra confiamos
con la certeza de que Tú
ya lo has devuelto a la vida,
ya lo has llevado a la luz.
Ya lo has devuelto a la vida,
ya lo has llevado a la luz.

Cuando, Señor, resucitaste,
todos vencimos contigo
nos regalaste la vida,
como en Betania al amigo.
--
Si caminamos a tu lado,
no va a faltarnos tu amor,
porque muriendo vivimos
vida más clara y mejor.
--
Cesáreo Gabaráin Azurmendi (1936-1991)


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